
Es el primer libro de la serie escrita por Stephenie Meyer. La historia comienza cuando Isabella “Bella” Swan decide mudarse con su padre, el sheriff del pueblito Forks, en Washington, para facilitarle las cosas a su madre, que se acaba de casar por segunda ocasión.
Forks es un lugar lluvioso, frío y totalmente diferente a lo que Bella está acostumbrada. Sin embargo, los años en los que vivió con su mamá le enseñaron a ser autosuficiente e independiente por lo que se adapta fácilmente. Para su sorpresa se convierte en la noticia principal del pequeño pueblito, y experimenta una extraña popularidad en su escuela, pues todos sus compañeros manifiestan una sana curiosidad por ella.
Bueno, casi todos. La familia Cullen, conformada por 5 hijos adoptivos del matrimonio ente el Dr. Carlile y su esposa Esme, parecen como salidos de otro mundo. Increíblemente atractivos, muy serios, no se relacionan con nadie, tienen buenas calificaciones, buen nivel socioeconómico. Son perfectos. ¿o no?.
Bella se siente inmediatamente intrigada por Edward, quién la trata de manera indiferente, luego con desprecio y finalmente demuestra la fascinación que la joven le ocasiona. Todo esto la emociona a la vez que la confunde, pues siente una extraña atracción por el joven, del que no conoce nada.
Luego de varios intercambios bastante extraños, Bella esta convencida de que a Edward le ocurre algo raro, que no es cómo el resto de los chicos.
Una tarde, a la salida del colegio, Bella está a punto de ser atropellada, y a pesar de estar en peligro de muerte, su mayor impresión proviene de Edward, quién se convierte – en segundos – en su héroe, al ponerla a salvo. ¿Pero cómo lo hizo?
Finalmente, Bella tendrá que enfrentarlo para conocer la verdad y finalmente poder admitirse que entre ella y Edward existe un amor, a prueba del tiempo.
